Fecha: 08.09.2010.
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Vale… Con éste confío y espero tomarme un descansillo en el tema de las autonomías – o autonomigas – que destapé en su día (si lo sé me estoy quieto, joer) aunque si ha suscitado tanta contestación debe ser porque la “pedrá” dió en el avispero, naturalmente. Lo que sí resulta sintomático es que los acerbos comentarios vengan del lado de las autonomías nacionalistas. Sobre todo de la parte catalanista. Y si obvio decir catalana es porque no es igual catalán que catalanista, a poco que se piense un ídem… Pero, qué le vamos a hacer, si es la que más se pone en el escaparate de su particular barrio rojo.
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Fecha: 01.09.2010.
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Un día, practicando uno de nuestros deportes nacionales más queridos, el barrabar, con “J”, un buen amigo mío al que estimo y con el que comparto excelentes charlas, llegamos a confrontarnos – no a enfrentarnos, ojo – con el asunto de que el pueblo español es o no es uno de los más incultos, y por lo tanto maleducado, del mundo occidental desarrollado, por llamar de alguna manera a esta ídem de conformarnos (que es formarnos con) en lo que llamamos Europa. Y como que él defendía que el españolito medio no es ni más ni menos culto que el medio europeo, y yo le llevaba la contraria, como casi siempre con pasión – otro defecto mío muy racial – aduciendo que no somos más analfabetos porque nos entrenamos poco…
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Fecha: 25.08.2010.
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Antes que me diese cuenta, mi interlocutor me dijo "vale, a
mí no me digas más, mejor lo escribes, que lo lea despacico, pero no
veo la diferencia entre ser y existir"...Y aquí estoy, cumpliendo el
encargo. Entre un millón de conversaciones intrascendentes - aún las
importantes pueden serlo - hay unas pocas, muy pocas, que trascienden
lo normal - aún las anormales pueden serlo - y por eso son precisamente
trascendentes.
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Fecha: 18.08.2010.
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De nuevo me atacan por mis artículos sobre las autonomigas. Esta vez la bombarda me llega sobretodo de los bajeles nacionalistas. En concreto, de amables lectores de la marca catalana – confieso y adelanto que es un honor el que me lean – y desde las filas de tropa de los de la masía. Alegan que mi ataque al sistema autonómico tan solo encubre un ataque a Catalonia (permítanme escribirlo así, pero me niego a ponerle y griega) y que se me nota la barretinofobia demasiado. Pues lo siento, pero eso no es así. Si he escrito un par de columnas contra el inviable, insostenible e insolvente estado autonómico es por las razones cuantitativas y cualitativas explicadas en los mismos, y si he puesto a los de Carlos Martel por ejemplo es porque se esfuerzan en ponerse ellos solicos como (mal) ejemplo de lo que digo. Nada más.
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Fecha: 11.08.2010.
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Me ha dicho un pajarico que cada vez que Jean Claude Trichet, el presidente del BCE, ve asomar en lotananza a un banquero español con una cartera a rebosar de títulos de Deuda Pública, le tiemblan las piernas. Y que tiene empapelado hasta el retrete con esos papeles de alta concentración de riesgo con los que les respondemos y correspondemos. Y que no quiere en modo alguno que ese papel se convierta en una papeleta difícil de resolver. Y que pueda ser el timo de la estampita, muy español por cierto… Que ya acumulan el 25% de la financiación de toda la eurozona. Y que tiene una mosca detrás de la oreja que no lo deja en paz ni al sol ni a la sombra (mala). Y que dice ser la mosca roja – o de la roja – oé, oé, oé…
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